El Concello de Vigo ha dado luz verde al proyecto de Ordenanza que regulará la futura Zona de Bajas Emisiones (ZBE), un paso clave en la adaptación de la ciudad a las exigencias ambientales derivadas de la normativa europea y del Plan de Recuperación financiado con fondos Next Generation EU.
Las áreas inicialmente delimitadas —Centro, Praza de Portugal, Bouzas y O Calvario— ya cuentan actualmente con importantes restricciones de tráfico, en su mayoría configuradas como zonas semipeatonales o peatonales. Según el gobierno local, la nueva ordenanza no supondrá una transformación radical inmediata, sino una evolución progresiva del modelo de movilidad urbana.
El alcalde ha subrayado que “no se obliga a nadie a cambiar de vehículo”, destacando que el sistema incorpora un amplio conjunto de excepciones que permitirán el acceso, circulación y estacionamiento dentro de las ZBE a numerosos supuestos. Entre ellos se incluyen los vehículos domiciliados en las zonas afectadas, los registrados en el padrón del impuesto de vehículos de tracción mecánica, así como aquellos utilizados por personas empadronadas en el área.
También estarán permitidos los vehículos vinculados a actividades económicas con sede en las ZBE, así como los destinados a personas con movilidad reducida, servicios públicos esenciales —como policía, bomberos o servicios sanitarios— y vehículos históricos debidamente acreditados.
La ordenanza contempla además autorizaciones específicas para motos, ciclomotores y vehículos de tres ruedas en horario diurno, vehículos de movilidad personal como patinetes eléctricos, así como transportes vinculados a servicios municipales, empresas de suministros básicos o transporte colectivo.
Otros supuestos incluyen taxis, VTC, vehículos de reparto, acceso a talleres, servicios de emergencia o vehículos de trabajadores con horarios nocturnos. Asimismo, se permitirá el acceso para estacionar en aparcamientos públicos o privados dentro de la zona, o en espacios regulados mediante parquímetro.
El gobierno local ha incorporado además alegaciones relativas a los horarios de carga y descarga, que se ajustarán a la normativa vigente, buscando compatibilizar la actividad económica con la reducción del tráfico contaminante.
Implantación en tres fases
El sistema de Zonas de Bajas Emisiones se implantará de forma gradual en tres fases. La primera comenzará con la entrada en vigor de la ordenanza y afectará únicamente a vehículos sin distintivo ambiental. La segunda incorporará restricciones a los vehículos con etiqueta B, mientras que la tercera incluirá también a los vehículos con distintivo C, consolidando el modelo de forma indefinida.
Durante las fases iniciales, el Concello ha confirmado que no se aplicarán sanciones inmediatas. En su lugar, los titulares de vehículos que incumplan la normativa recibirán comunicaciones informativas para advertirles de su situación.
“El objetivo es evitar el tránsito innecesario, pero garantizando el acceso”, señaló el alcalde, defendiendo un modelo flexible que busca compatibilizar la mejora ambiental con la actividad diaria de la ciudad.
Financiación europea
El proyecto cuenta con una inversión total de 5,45 millones de euros, financiados a través de los fondos europeos Next Generation EU dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia impulsado por el Gobierno de España.
Con esta medida, Vigo se suma a las ciudades españolas que avanzan hacia modelos de movilidad más sostenibles, aunque con un enfoque progresivo y adaptado a la realidad urbana y social de cada zona.
