Vigo, Galicia
Vigo

CEP denuncia el fracaso de Interior ante una violencia callejera desbocada en la ciudad de Vigo, con un nuevo récord de lesiones y riñas en la ciudad y en el conjunto de España tras ocho años de inacción, que ha agravado el riesgo para los policías

Los delitos graves y menos gravesde lesiones y riñatumultuaria aumentanun 48,9 % enel primer semestre del año, alcanzando una cifra récord que supone un 67,5% más que los en el mismo periodo de 2018

LaConfederaciónEspañoladePolicía(CEP)denunciaquelosdatosoficialespublicadosporelMinisterio del Interior confirman el fracaso de su política frente a la violencia callejera y el progresivo deterioro de la seguridad a la que se enfrentan los policías nacionales en su trabajo diario. Durante el primer semestre de 2026seregistraronenla ciudad de Vigo 67delitosgravesymenosgravesdelesionesyriñatumultuaria.Son22 infraccionespenalesmásqueenelmismoperiodode2025ysuponenunincrementodel48,9%enapenas un año, demostrando que la tendencia alcista de la violencia sigue desbocada, a lo que sumamos el continuo incremento de la cibercriminalidad, que se ha incrementado en este semestre otro 5%.

La cifra constituye un muy mal resultado y desmiente cualquier intento de Interior de presentar lo ocurridocomounhechoajenoasuparceladeresponsabilidaddegestióndirecta.Yestoesasíporqueestos delitos siguen aumentando de manera ininterrumpida en España desde 2021 y han crecido en ocho de las diez últimas comparaciones interanuales.La violenciaque lospolicíasencuentranenlascalles noresponde,portanto,a unaoscilaciónpuntual,sinoaunproblemaquesehaextendido,sehaagravadoyhaterminadoporadquirir un carácter estructural, cronificado y profundamente arraigado sin que el Ministerio haya sido capaz de articular una respuesta eficaz.

Ladimensióndelfracasoseapreciaconmayorclaridadalcompararlasituaciónactualconlaexistenteen 2018, año en el que Fernando Grande-Marlaska accedió al cargo. En el primer semestre de aquel ejercicio se contabilizaron en la ciudad de Vigo40 delitos de lesiones y riña tumultuaria, frente a los 67 registrados ahora. La diferencia representa un aumento del 67,5%. Después de ocho años de gestión, la violencia callejera sigue creciendo y el ministro no puede seguir comportándose como si esta evolución no tuviera responsables políticos, y más aún cuando desde el sindicato Este crecimiento tiene una repercusión directa sobre la integridad física de los policías nacionales. Los agentessonquienesdebenintervenirenlasagresiones,detenerasusautores,separaralosparticipantesen peleasyreyertasyafrontarsituacionesenlasqueelniveldeviolenciaresultacadavezmayor.Laestadística, por tanto, describe un duro escenario en el que miles de compañeros prestan servicio todos los días y en el que cualquier intervención puede terminar con un agente lesionado, como ha ocurrido en numerosas ocasiones el último año, donde los delitos de atentado contra policías no cesan, hecho por el cual se han reforzado los servicios jurídicos que atienen desde CEP a los agentes para personarse en todas aquellas causas donde los agentes son agredidos.

Pese a la contundencia de estas cifras, el Ministerio continúa negando a los policías nacionales el reconocimiento como profesión de riesgo. Interior exige a los agentes que afronten una violencia cada vez más frecuente y grave, pero se niega a asumir las consecuencias laborales y de protección social derivadas de esa exposición. El Gobierno conoce los datos y sabe cuál es la realidad de las calles porque dispone de informacióndetalladasobrelosatentadossufridosporpolicíasyguardiasciviles. Porello,sunegativayano puede justificarse pordesconocimiento, sinoporunadecisiónpolíticaconscientede ahorrara costa de la seguridad y de la jubilación de quienes protegen a los ciudadanos.

Interiorpuedeintentaresconderestedeteriorodetrásdeldatoglobaldecriminalidad,peronopuedeborrar sus propias estadísticas ni descargar indefinidamente sobre los policías las consecuencias de su incompetencia.Despuésdeochoaños,laviolenciacallejerase ha acomodado en máximos históricos al no recibir una contestación legislativa ni policial adecuada, careciendo de leyes y penas ajustadas a esta tipología delictiva, que amedrenta a una sociedad carente en Vigo del personal policial necesario para poder contrarrestar la violencia en la calle, con cada vez menos coches patrulla y con una Unidad de Prevención y Reacción que cada vez trabaja más fuera del territorio para la que fue creada, y mientras, miles de agentes continúan trabajando sin el reconocimiento profesional que les corresponde.

CEP seguirá denunciando este fracaso dentro y fuera de España. No vamos a permitir que el Gobierno convierta la agresión, el riesgo y el abandono institucional en condiciones normalizadas del trabajo policial. Cuandolaviolenciasedescontrola,sonlospolicíasquienessesitúanentrelosagresoresylosciudadanos. Aquienessejueganlaintegridadfísicaparaprotegeralosdemásselesrespaldayselesprotege;noseles abandona entre propaganda y excusas.

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