Si buscas convertir estas declaraciones en una pieza de Hermes, el enfoque más potente es poner el foco en la contradicción entre las dudas de Luzán y la situación real de las obras en Balaídos, dejando claro qué es una afirmación de Caballero y qué está acreditado.
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha cargado duramente contra el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, al considerar que sus declaraciones sobre el estado de las obras de Balaídos buscan poner en duda que Vigo pueda ser sede del próximo Mundial.
Caballero sostiene que Vigo tendrá en diciembre tres gradas preparadas para el Mundial, mientras que, según afirma, algunos de los estadios elegidos por la Federación todavía no disponen de ninguna. El regidor asegura además que las obras de Balaídos están programadas para concluir “en tiempo, forma y plazo”.
El alcalde ha acusado a Louzán de “sembrar dudas” sobre Vigo y ha recuperado la polémica surgida en torno a la elección de las sedes, al afirmar que el presidente de la Federación ya habría protagonizado anteriormente “manejos” para impedir que Vigo fuese sede mundialista.
Caballero también ha criticado que, según su versión, Louzán no comunicó a la ciudad que el nombre de Vigo había sido trasladado a la FIFA ni informó de una posible visita en octubre para comprobar el avance de las obras.
En sus declaraciones, el alcalde ha situado también al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, al PP de Vigo y al BNG en el mismo bloque de oposición a que Balaídos albergue partidos del Mundial. “Si era A Coruña les parecía estupendo. Si es Vigo dicen que no”, ha reprochado.
Frente a esta posición, Caballero ha destacado las declaraciones del expresidente del Consejo Superior de Deportes y exministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, quien ha defendido públicamente la candidatura de Vigo junto a Valencia.
El alcalde ha insistido en que “Vigo tiene que ser sede del Mundial” y ha cuestionado el proceso de selección de estadios realizado por la Federación, especialmente después de que algunas de las sedes inicialmente seleccionadas hayan quedado fuera.
La batalla por Balaídos continúa así abierta, con el Ayuntamiento defendiendo que las obras estarán listas y acusando a la Federación y a otras administraciones de poner obstáculos a la presencia de Vigo en el Mundial.
