Hoy despedimos un 2025 frenético e intenso. También fue Año Castelao, y qué mejor que ponernos —metafóricamente— sus gafas para reflexionar con serenidad sobre los retos que afronta Galicia.
Estamos en el Museo de Pontevedra, que custodia más de 1.800 piezas del legado de este rianxeiro universal y poliédrico. Castelao fue dibujante, dramaturgo, ensayista y político, facetas que nacen y se resumen en su condición de galleguista.
Algunas de las ideas que él defendió, y que entonces eran revolucionarias, hoy forman parte del acervo común de las gallegas y los gallegos. La arquitectura institucional, política y cultural de la Galicia de hoy es posible porque antes la soñaron Castelao, Risco, Brañas, Otero Pedrayo y otros muchos intelectuales que amaban su país.
En el camino que nos trajo hasta aquí se encuentran algunas de las claves para interpretar y entender los cambios a los que nos enfrentamos, drásticos e imprevisibles. Las redes sociales marcan el compás del mundo y, a veces, solo miramos el universo a través de una pantalla. Frente a esta realidad, aspiramos a hacer de Galicia un refugio en el que las cosas se entiendan de otra manera, un lugar en el que seguir mirando a los ojos de las personas.
Si en esta Navidad tenemos la fortuna de poder compartir tiempo con nuestros padres o abuelos, levantemos la vista de la pantalla y aprendamos de ellos. Esas conversaciones, esos testimonios de cuando el tiempo pasaba a otra velocidad, pueden ayudarnos mucho a entender y adaptarnos mejor a nuestro mundo.
El pasado verano, incendios de enorme virulencia provocaron momentos de impotencia en Galicia, en España y también en otros países. Inmediatamente nos pusimos manos a la obra para que ninguno de los afectados quedara sin ayuda. Hace falta trabajar todos a una para tener un monte más productivo y más protegido.
Seguimos creyendo que los gobiernos están para gobernar, no para entretener y mucho menos para indignar. Por eso somos previsibles y mañana, día uno de enero, entrarán en vigor los Presupuestos de la Xunta para el año 2026. Como debe ser.
Trabajamos pensando en dejarles a nuestras hijas e hijos una Galicia mejor, no en hacernos notar en medio del ruido. Las mejores decisiones no suelen ser las más impactantes y, a veces, ni siquiera son las más populares.
Todos, cada uno desde su responsabilidad, contribuimos a hacer una Galicia mejor, que no se pone límites ni techo, porque la experiencia nos enseña que siempre somos capaces de superarlos.
Una Galicia en la que la vivienda no sea un bien de lujo, sino una condición indispensable para que cada quien pueda construir su propia vida. En esta legislatura duplicaremos el parque público de vivienda y, ya en 2026, tendremos en marcha las 4.000 nuevas viviendas que poco a poco irán abriendo sus puertas y convirtiéndose en hogares. Se trata, especialmente, de crear nuevas viviendas que puedan acoger a las chicas y chicos que se emancipan o a las más de 44.000 personas que llegaron este año a Galicia para hacerla su hogar.
Una Galicia que apuesta por la investigación y la innovación, pilares de un crecimiento robusto. Cada año invertimos más de 1.000 millones de euros en I+D+i gallega, la que hacemos aquí, porque contamos con científicos brillantes y queremos atraer a muchos más. Tendremos en Galicia el superordenador público más potente del sur de Europa y una de las seis nuevas fábricas de Inteligencia Artificial del continente. No es un relato de ciencia ficción: es la crónica de la Galicia de hoy.
Una Galicia que presume y lleva por todos los rincones del mundo nuestros productos y también un estilo de vida: Galicia Calidade. Seguiremos alzando la voz contra el proteccionismo comercial que cierra puertas injustamente y castiga a quien hace bien las cosas, como nuestros productores gallegos.
Una Galicia preparada para aprovechar las oportunidades económicas del futuro. Recursos, talento y estabilidad institucional se alían para convertirnos en una de las capitales de la economía circular y de las energías limpias. Hace falta actuar con inteligencia y responsabilidad para que los nuevos sectores estratégicos sigan la estela del textil, del agroalimentario y de una automoción que, en un contexto difícil, no solo resiste, sino que se supera.
Llenar la cesta de la compra supone un esfuerzo cada vez mayor para muchas familias. Frente a un coste de la vida que no deja de subir, debemos procurar que nuestra tierra produzca más riqueza y que esta se reparta con justicia entre quienes viven de su trabajo. Y, por supuesto, seguir protegiendo a quienes necesitan la ayuda de todos.
Muchas de las injusticias que denunció Castelao son hoy un recuerdo del pasado. Para combatir los agravios que aún existen, Galicia cuenta con instituciones propias, fuertes y creíbles, que garantizan que nuestra voz nunca vuelva a ser ignorada.
En esta tarea sumamos todos. Galicia no excluye a nadie cuando se trata de construir su futuro. Con optimismo, con ambición, en positivo. Como decía Castelao: “No le pongáis tachas a la obra mientras no se finaliza. El que piense que va mal, que trabaje en ella: hay sitio para todos”.
También es una responsabilidad colectiva garantizar que niños y adolescentes crezcan en un entorno seguro, saludable y con buenos referentes. Galicia es líder en la regulación del uso de pantallas en educación y en la prohibición del consumo de bebidas energéticas a menores.
La educación es la herramienta más poderosa para el avance del país y no escatimaremos recursos para ofrecer una formación pública, gratuita y de excelencia. Trabajamos para mejorar la convivencia en las aulas y erradicar el acoso escolar, así como cualquier forma de violencia, muy especialmente la violencia contra las mujeres.
Contamos con un sistema sanitario público avanzado, con el calendario vacunal más completo del mundo, amplios programas de cribado y tratamientos punteros contra el cáncer. Seguir avanzando en esta senda es una obligación irrenunciable.
Como cada año, quiero enviar un mensaje de afecto a quienes pasan estas fechas en soledad, a quienes afrontan problemas de salud y a quienes echan en falta a un ser querido. También un recuerdo cariñoso para nuestros emigrantes, que celebran estas fiestas lejos de la tierra que llevan siempre en el corazón.
Incluso cuando las tinieblas parecen más densas, hay una luz de esperanza que nos guía, como guía a los peregrinos en los distintos Caminos de Santiago.
Os deseo una feliz entrada de año y que 2026 venga lleno de alegría, bienestar, paz y prosperidad.
