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Editorial Hermes TV Vigo | Abel Caballero celebra 3 años de las elecciones mientras Vigo afronta vivienda, corrupción y desgaste

Tres años después de las últimas elecciones municipales, Abel Caballero vuelve a sacar pecho. Vuelve a hablar de encuestas, de apoyo popular, de conciertos, de luces, de eventos, de cifras grandilocuentes y de ese relato permanente de “Vigo, la mejor ciudad del mundo”. Un triunfalismo constante que contrasta cada vez más con la realidad que viven miles de vigueses.

Porque mientras el alcalde celebra, la vivienda en Vigo se ha convertido en un problema dramático. Los precios siguen disparados, los jóvenes no pueden emanciparse, muchas familias viven ahogadas por los alquileres y el acceso a una vivienda digna es hoy una de las grandes preocupaciones de la ciudad. Pero de eso, Abel Caballero habla poco. Prefiere hablar de récords turísticos, de luces LED y de macroeventos.

Y no solo es la vivienda. Ahí siguen también el paro, la precariedad y la sensación creciente de una ciudad donde la propaganda institucional intenta tapar los problemas reales. Porque el alcalde insiste en presentarse como “el partido de Vigo”, ocultando constantemente las siglas del PSOE, pero después corre a respaldar a Pedro Sánchez cada vez que tiene ocasión. Aunque en su día apoyó a Susana Díaz, hoy actúa como uno de los grandes defensores del sanchismo. Y los vigueses tienen derecho a preguntarse: ¿dónde termina Abel Caballero y dónde empieza el PSOE?

Pero aún hay cuestiones más graves.

Porque en estos años Vigo ha vivido tragedias que todavía exigen explicaciones políticas. La muerte del bombero en acto de servicio, realizando unas labores que nunca debió asumir en esas condiciones. El fallecimiento de otra persona en un caso que hoy está judicializado y con una concejala imputada. Y, sin embargo, ni el alcalde ni su gobierno han dado explicaciones claras ante los medios de comunicación. Una vez más, silencio.

Un silencio que muchos consideran cobardía política.

Porque Abel Caballero comparece para anunciar luces, conciertos y cifras millonarias, pero evita responder preguntas incómodas. Especialmente aquellas que durante años ha formulado Hermes Televisión. Mientras tanto, los ciudadanos siguen esperando responsabilidades y transparencia.

También permanece en la memoria de Vigo la tragedia de Alfonso X el Sabio, donde fallecieron aquellos niños en un accidente que conmocionó a toda la ciudad. Y mientras tanto, el alcalde continúa instalado en una campaña permanente de autobombo, como si gobernar fuese únicamente organizar espectáculos.

La Navidad de Vigo, convertida durante años en bandera política y mediática, empieza también a mostrar desgaste. Comerciantes descontentos, vecinos enfrentados al ruido, problemas de movilidad y un modelo cada vez más cuestionado. Pero el gobierno municipal insiste en vender un éxito absoluto mientras crece el cansancio de muchos ciudadanos.

Y mientras tanto, Balaídos.

Veinte años de alcaldía y decenas de millones gastados en una reforma faraónica que sigue acumulando costes. Ahora se habla de otros 73 millones de euros para nuevas obras vinculadas al sueño del Mundial. ¿De verdad esa es hoy la prioridad de Vigo? ¿No sería más urgente invertir masivamente en vivienda, en servicios públicos o en infraestructuras necesarias para los barrios?

Porque además Vigo sigue arrastrando enormes carencias urbanísticas. La ciudad estuvo años sin Plan General y tuvo que intervenir la Xunta para evitar el bloqueo total. Una Xunta presidida hoy por Alfonso Rueda que, guste más o guste menos, sí está impulsando inversiones en vivienda mientras el Concello continúa instalado en la confrontación política permanente.

Y hay otra pregunta que sigue en el aire: ¿dónde está el AVE que prometió Abel Caballero cuando fue ministro?

Veinte años después, el alcalde continúa dominando el relato político de la ciudad a base de propaganda, actos públicos y una presencia mediática constante. Pero cada vez son más los vigueses que empiezan a preguntarse si detrás de las luces hay demasiadas sombras.

Porque quizá el problema no sea que Abel Caballero se crea el mejor alcalde del mundo.

Quizá el problema es que muy pocos se atreven a decirle que Vigo no vive solo de luces, conciertos y titulares.

Y como en el cuento del rey desnudo, cada vez más ciudadanos empiezan a ver lo evidente.

Que detrás del espectáculo, la ciudad real sigue esperando respuestas.

HERMES TV VIGO

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