Vigo, Galicia
Cultura

Cristina Barreiro publica Las hijas de Isabel II: cuatro infantas al servicio de España.

Isabel, Pilar, Paz y Eulalia fueron las hijas de la reina Isabel II. Cuatro mujeres muy diferentes entre sí cuya existencia transcurrió al servicio de su madre y al de su hermano Alfonso XII. Isabel, la Chata, era la princesa castiza; Pilar murió demasiado joven; Paz fue la mujer bondadosa que siempre estuvo pendiente de la familia y Eulalia, la infanta rebelde, nunca dejó de luchar por su libertad.  

En Las hijas de Isabel IICristina Barreiro ha recreado sus vidas de novela y ha trazado un recorrido maravilloso a través de un siglo de historia, desde el nacimiento de la Chata en 1851. Con ellas viajaremos de Madrid a París, Londres y Múnich al hilo de guerras y tiempos de paz. Conoceremos a Isabel II, Luisa Fernanda, Napoleón III, Eugenia de Montijo, la reina Victoria, Sissi, Alfonso XIII o Victoria Eugenia. Asistiremos a la Restauración, el final de los imperios, el exilio de los reyes españoles o el ascenso y caída del nazismo en un baile con la historia. Nos moveremos entre las zapaterías de la calle Desengaño y los fastuosos diseños de Worth. Entre tiaras y aderezos, al son de la zarzuela, el vals y el charlestón, estas cuatro infantas de España nos desvelarán la esencia de un mundo que, tras ellas, llegó a su fin.

«Mi intención era hacer una crónica ambiental de una época, de un contexto. Las hijas de Isabel II ya habían sido estudiadas como objeto individual. Sin embargo, faltaba ese relato que las uniese, en cierto modo que las humanizase. Eran cuatro mujeres, de edades más o menos parecidas, en una España y una Europa muy convulsa. Tiempos de cambios y revoluciones. Pero no teníamos una narración conjunta de sus vidas, sus confidencias, alegrías y tristezas al hilo del tiempo de la historia y su propio crecimiento personal. Muchas veces creemos que, por ser infantas o hijas de reyes, viven aisladas del mundo, pero eso no es así». 

Cristina Barreiro

«Hacer estrictamente una biografía me hubiese limitado más. Pero, sobre todo, creo que al escribir desde un género novelado somos capaces de sacar la historia de los archivos y las fuentes; de llegar más lejos. ¿Por qué tiene la historia que quedarse en un cajón relegada a los estudios académicos? Tenemos que ser capaces de hacer llegar al gran público nuestro pasado, la grandeza de nuestro país y de sus protagonistas, con sus fortalezas y defectos, que también los tuvieron». 

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