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CEP exige el cese inmediato y fulminante del jefe superior de Ceuta por el caos de seguridad vivido durante el traslado de inmigrantes al puerto

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La Confederación Española de Policía (CEP) exige el cese inmediato y fulminante del jefe superior de Policía de Ceuta por la grave falta de previsión con la que se ha ejecutado esta mañana el traslado de miles de inmigrantes desde las playas de Benítez y El Trampolín hasta las instalaciones habilitadas en el muelle de Poniente. Las carreras, avalanchas, roturas de los cordones de seguridad y momentos de máxima tensión que han podido verse durante las primeras horas son la consecuencia directa de haber organizado una operación de enorme complejidad sin garantizar previamente un despliegue policial suficiente.

La resolución de la Audiencia Nacional conocida ayer despejaba el obstáculo judicial que impedía utilizar las instalaciones del puerto. Desde ese momento, la Jefatura Superior y la Delegación del Gobierno sabían que el traslado podía comenzar de manera inmediata. También conocían el número aproximado de personas concentradas en ambas playas, la distancia que debían recorrer a pie, la limitada capacidad del nuevo centro y el riesgo evidente de que cientos de inmigrantes intentaran adelantarse para conseguir una plaza. A pesar de disponer de toda esa información, el jefe superior no requirió ni exigió al Ministerio del Interior -y si lo hizo, no supo utilizar los argumentos adecuados- los refuerzos necesarios para asegurar una operación de estas características.

Esa falta de previsión tiene que tener consecuencias. Quien dirige la Policía Nacional en Ceuta no puede mantenerse al frente de la Jefatura Superior después de exponer a los agentes a una situación que era perfectamente previsible y que pudo haber terminado de una forma mucho más grave. CEP considera que el jefe superior ha perdido la confianza necesaria para continuar ejerciendo esa responsabilidad y reclama a la Dirección General de la Policía que acuerde su cese de manera inmediata.

a Delegación del Gobierno tampoco puede eludir su nefasto papel en lo ocurrido. Su máximo responsable conocía la inminencia del traslado y tenía la obligación de garantizar que el dispositivo contara con todos los recursos humanos y materiales necesarios. Si consideraba insuficiente el número de agentes disponible, debía exigir refuerzos al Ministerio del Interior. No hacerlo, o aceptar que una operación de esta magnitud comenzara sin ellos, implica asumir políticamente una planificación cuyas deficiencias quedaron expuestas desde los primeros minutos.

No puede trasladarse a los policías la responsabilidad de decisiones que no dependían de ellos. Los agentes desplegados, y muy especialmente los miembros de la Unidad de Intervención Policial, tuvieron que reaccionar ante una situación que comenzó a desbordarse, contener a una multitud en movimiento, restablecer los cordones, dividir a las personas en grupos y recuperar progresivamente el control. Lo hicieron con profesionalidad, soportando una presión extraordinaria y asumiendo una vez más los riesgos derivados de decisiones adoptadas por quienes, desde despachos, no pisan la calle en los peores momentos, dejando en evidencia su absoluta falta de liderazgo.

CEP lleva semanas advirtiendo de que Ceuta necesita un despliegue policial mucho mayor y lo ocurrido esta mañana confirma que el dispositivo actual no ofrece garantías suficientes ante escenarios que suponen una alta ocupación de la vía pública e incidentes de entidad con miles de personas.

La situación resulta todavía más intolerable por las condiciones en las que están trabajando y descansando muchos de los policías enviados a Ceuta. Los miembros de la UIP, precisamente los que cargan sobre sus hombros los servicios más penosos en este despliegue, continúan soportando alojamientos indignos e impropios de la función que desempeñan. Se les exige disponibilidad absoluta, jornadas de enorme desgaste y capacidad para responder ante concentraciones de miles de personas, pero ni siquiera se les garantiza un descanso en condiciones adecuadas. Esa es la consideración que el Ministerio del Interior está dispensando a quienes sostienen sobre el terreno su deficiente gestión de esta crisis.

Por ello, CEP respalda sin reservas a los policías que han intervenido esta mañana, que han gestionado la misión que se les ha encomendado con los medios disponibles. Después de semanas de inseguridad creciente, ocupación de espacios públicos, incidentes y una presión operativa insoportable, el Gobierno continúa negándose a desplegar en Ceuta todos los efectivos necesarios. La pregunta ya no es únicamente por qué volvió a fallar la previsión esta mañana. La pregunta verdaderamente inquietante es por qué el Gobierno no quiere más policías en Ceuta, por qué se resiste a recuperar plenamente el control de sus calles y por qué sigue sin blindar una frontera que puede volver a ser atacada en cualquier momento.

CEP exige el cese inmediato del jefe superior de Policía de Ceuta, responsabilidades políticas al delegado del Gobierno y un refuerzo policial permanente y suficiente. Mantener al frente de la Jefatura a quien no ha sido capaz de garantizar un dispositivo adecuado supondría normalizar la improvisación y aceptar que sean nuevamente los policías quienes paguen las consecuencias del próximo error.

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