- Pide un esfuerzo especial al Gobierno español ya que no se están produciendo avances en obras o inversiones en estas infraestructuras
- Apuesta por seguir fomentando la cooperación en otras materias como la lingüística o alrededor de la figura del trabajador transfronterizo
- «Tenemos una relación que es un tesoro y que tenemos que cuidar», indicó
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, reivindicó hoy la necesidad de mejorar las conexiones ferroviarias entre Galicia y Portugal y dar un impulso real a la línea de alta velocidad que unirá ambos territorios. «Tiene que ser un objetivo fundamental porque va a permitir interconectar personas y mercancías», indicó Rueda.
Así lo reclamó esta mañana tras asumir la presidencia rotatoria de la Comunidad de trabajo Galicia-Norte de Portugal, un organismo creado en 1991 para potenciar la colaboración en la Eurorregión. «Tenemos una relación que es un tesoro y tenemos que cuidar», indicó sobre la cooperación entre ambas regiones en diferentes ámbitos desde hace años.
En su intervención, destacó que la frontera entre Galicia y Portugal «es la más permeable, fluida y con más relación de toda la Unión Europea entre territorios transfronterizos». Recordó que cuenta con el mayor tránsito de toda la línea divisoria entre España y Portugal, por lo que marcó como una de las prioridades de su presidencia seguir reclamando una mejora de las conexiones ferroviarias.
En esta línea, destacó el compromiso del Gobierno luso con poner en marcha esta infraestructura ferroviaria y aseguró que la Xunta va «a presionar y reclamar al Gobierno español» para que también «esté la altura».
Rueda también abogó por seguir aprovechando las potencialidades de la afinidad lingüística entre gallego y portugués -«tenemos la ventaja de no tener una barrera idiomática», indicó- y por seguir mejorando los derechos y condiciones de los trabajadores transfronterizos con el diseño del «estatuto de los trabajadores».
Además, la Xunta demanda que las comunidades autónomas y las CCDR tengan representación en las cumbres ibéricas que se celebran entre el Gobierno español y el portugués. Son las que mejor conocen las necesidades del territorio y su voz debe ser tenida en cuenta, independientemente de que sean los Estados los que coordinen y controlen las iniciativas
