Vigo, Galicia
Cultura General

EL LIBRO DEL FIN DEL MUNDO: LA CRÓNICA DE UN VIAJE GEOGRÁFICO Y ESPIRITUAL

SINOPSIS
«Año del Señor de 1327. Mi nombre es Fadrique Ramiro, de la familia de
los cereros de Barbastro. Como no pocas son las vueltas y giros que la
vida da a la rueda de la Fortuna, acabé estudiando en Bolonia y
convirtiéndome en bibliotecario de la Universidad de París. Allí pasaba los
días entre libros y manuscritos, hasta que el rector me encomendó una
misión que muchos otros habían rechazado antes que yo: dirigir la
travesía por el Mar Tenebroso para averiguar cuál era su longitud y
describir en un libro todo lo que halláramos».
Así da comienzo esta novela en la que José Antonio Fortea, con gran
maestría, se ha metido en la piel de un antiguo cronista medieval para
recrear los preparativos y la ejecución de una expedición en la que
embarcaron quince marineros y volvieron seis tras cien días de peligros,
tormentas y calma chicha, por el ignoto océano.
El libro del fin del mundo es la crónica de un viaje geográfico y
espiritual que nunca ocurrió, pero que pudo haber sido.

UNAS PALABRAS DEL AUTOR
Toda mi vida me he dedicado a escribir. Los lectores que Dios ha tenido a
bien el darme me conocen por mis libros de teología, pero mi pasión ha
sido la novela. Quería ser libre, como lo es un pintor ante un lienzo en
blanco. La teología ha sido un trabajo. Y un trabajo en el que las reglas
son férreas.
Y todos estos años he guardado en un cajón mi novela, El libro del fin del
mundo, que es la única obra mía que he escrito, ampliado, revisado y
vuelto a revisar y vuelto a reescribir desde 1999.
Lo que hoy es una novela histórica de 552 páginas nació como un relato
corto de 70 páginas. Este 2022 verá la luz esta «obra de mi vida». Gustará
o no gustará, pero, desde luego, es el trabajo de toda una existencia. Un
trabajo en el que me he dedicado a mis obsesiones, a mis pasiones, y en
el que no he cedido en nada a los lectores, ni en una página. «Si les gusta
bien. Si no, que les den por saco», ese ha sido mi lema.
Y ahora contemplo mi libro sobre un viaje, un viaje medieval: la crónica
de una expedición geográfica… y me siento orgulloso. Sí, ¿peco de
soberbia? Creo que sí. Espero que, dentro de un par de años, sienta algo
de arrepentimiento.
Ha llegado el momento de que otros se internen en un viaje que comenzó
hace un cuarto de siglo. Pero a estas alturas, en que ya solo peino canas,
ya no me importa el éxito. Ojo, no se me malinterprete: me alegrará
mucho el éxito si llega, pero si no es así… no espero nada de este mundo.
La reescritura ha consistido, más bien, en una profundización. No he
tenido que eliminar ni una sola página del texto original, solo me he
dedicado a introducirme más en la historia, a ramificar. El libro se había
convertido en un árbol que crecía y me negaba a podar nada. Pero es
cierto que el viaje ha fue convirtiendo en algo más interno. Lo externo,
todo lo externo, se ha mantenido, pero el gran viaje era interno.
Departamento de Comunicación de La Esfera de los Libros – Tel. 636 36 93 77
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Mi método de consistió en soltar libres todos mis frenesíes. «Tú escribe
sobre lo que te gusta. No te preocupes por los demás», me repetía cada
vez que me daba cuenta de que me estaba pasando. Es decir, cada vez
que recordaba que no estaba siguiendo ninguna de las reglas habituales
que se piden a un escritor para hacer amena la historia. «Si quieren
entretenimiento, para eso está la tele», le dije a un amigo al que le
hablaba de mi novela. Que me perdonen todas mis amistades por ser tan
pesado durante años hablándoles de una novela que no. Lo pesados que
nos podemos llegar a poner los autores.
Si ha habido un libro que ha sido mi faro, un libro que no he tratado de
imitar porque me considero incapaz de tanta grandeza, ha sido El nombre
de la rosa. Para nada, absolutamente para nada, el libro trata de ser la
novela de Umberto en el mar. Pero sí que entendí que ese era el camino.
La gran literatura no puede ser un mero guion de cine, y menos un guion
de película mediocre, pensada para las masas, ideada para que la
entienda el último de la clase.
Alguien se preguntará qué sucede en el viaje para tener que contarlo en
500 páginas. ¿Llegan a América? Para fortuna de Cristobal no, no llegan.
¿Y que hay en la historia? Agua y más agua. Mar y más mar hasta que se
dan la vuelta. Es por eso por lo que el viaje, en definitiva, es un viaje hacia
lo profundo de las mentes medievales. ¿Ocurre algo más? Sí, ocurren
cosas maravillosas. Cosas que va a ser difícil, muy difícil que las creas.
Departamento de Comunicación de La Esfera de los Libros – Tel. 636 36 93 77
EL AUTOR
José Antonio Fortea Cucurull, nacido en
Barbastro, en 1968, es sacerdote y
teólogo especializado en el campo
relativo al demonio, el exorcismo, la
posesión y el infierno.
En 1991 finalizó sus estudios de Teología
para el sacerdocio en la Universidad de
Navarra. En 1998 se licenció en la
especialidad de Historia de la Iglesia en la
Facultad de Teología de Comillas. Ese año
defendió la tesis de licenciatura El
exorcismo en la época actual. En 2015 se
doctoró en el Ateneo Regina Apostolorum de Roma con la tesis
Problemas teológicos de la práctica del exorcismo.
Pertenece al presbiterio de la diócesis de Alcalá de Henares. Ha escrito
distintos títulos sobre el tema del demonio, pero su obra abarca otros
campos de la Teología. Sus libros han sido publicados en diez lenguas.

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