En la madrugada del pasado 21 de febrero, el busto de Manuel Fraga, situado en el parque de la Alameda de su municipio natal —el lucense de Vilalba— fue objeto de un nuevo acto vandálico reivindicado por un grupo de carácter radical independentista vasco, ajeno a la dinámica política de Galicia y desconocedor de su relevancia política.
Manuel Fraga fue presidente de la Xunta de Galicia durante más de quince años y una figura determinante en la consolidación institucional y en el desarrollo político, económico y social de nuestra Comunidad Autónoma. Más allá de las legítimas diferencias ideológicas, su trayectoria forma parte de la historia democrática de Galicia y también del conjunto de España, como uno de los padres de la Constitución democrática de 1978.
Galicia es una tierra reconocida por su estabilidad, por la convivencia pacífica y por el respeto institucional. Hechos como el ocurrido no solo suponen un ataque contra un símbolo o una figura pública, sino que constituyen una agresión al patrimonio común y a los valores democráticos que nos dimos como sociedad. La violencia y el vandalismo no forman parte del debate democrático, sino que lo deterioran gravemente.
Desde esta Cámara, institución que tantas veces acogió al ex-presidente de la Xunta de Galicia, entendemos que el respeto a las personas que desempeñaron responsabilidades públicas, así como a los símbolos y elementos patrimoniales que las recuerdan, es una obligación democrática básica. Más allá de las legítimas diferencias políticas e ideológicas que enriquecen el debate democrático, conviene insistir en la responsabilidad compartida de todas las fuerzas con representación institucional de preservar la convivencia y el respeto.
En consecuencia, el Parlamento de Galicia:
1º- Condena firmemente el acto vandálico perpetrado contra el busto de Manuel Fraga en Vilalba, por considerarlo un ataque al patrimonio público y a los valores democráticos.
2º- Manifiesta el respeto institucional de la Cámara gallega hacia la figura de Manuel Fraga por su contribución al desarrollo y consolidación de la autonomía gallega, más allá de las legítimas discrepancias políticas.
3º- Reafirma el compromiso común con la convivencia democrática y con el rechazo a cualquier forma de violencia y vandalismo.
