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Abel Caballero no estuvo a la altura en un día de duelo para España

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Mientras España entera permanecía consternada y con el corazón dolorido por el trágico accidente de tren ocurrido en Adamuz (Córdoba), que causó numerosas víctimas mortales, las instituciones comenzaron a reaccionar con gestos de respeto y solidaridad. La Xunta de Galicia, con su presidente Alfonso Rueda al frente, decidió suspender toda su agenda institucional como muestra de duelo y cercanía con las familias de los fallecidos.

Sin embargo, en Vigo la respuesta fue muy distinta. El alcalde, Abel Caballero, optó por mantener la inauguración de la humanización de la calle Pablo Iglesias. Es cierto que previamente se guardó un minuto de silencio, pero ese gesto simbólico quedó inmediatamente desvirtuado cuando, posteriormente, el regidor y su equipo se desplazaron para protagonizar una inauguración con discursos, fotografías y mensajes triunfalistas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había decretado tres días de luto oficial en todo el país, desde la medianoche y hasta el jueves 22 de enero, con el objetivo de marcar una pausa institucional y un respeto colectivo ante una tragedia que conmocionó a toda España. Muchas administraciones entendieron el significado de ese llamamiento. Otras, como el Ayuntamiento de Vigo, parecieron ignorarlo.

Abel Caballero, acompañado por la primera teniente de alcaldía, Carmela Silva, y por los concejales María José Caride y Javier Pardo, inauguró una obra valorada en cerca de 1,3 millones de euros como si el contexto emocional del país no exigiese sobriedad ni prudencia. Realizar un minuto de silencio para, a continuación, continuar con un acto de carácter festivo evidencia una preocupante falta de sensibilidad institucional.

Vigo es una ciudad históricamente solidaria, acogedora y comprometida con el dolor ajeno. Una ciudad que sabe estar a la altura en los momentos difíciles. Precisamente por eso resulta aún más llamativo que su máximo representante institucional vuelva a demostrar que no está a la altura del cargo que ocupa.

La política no es solo gestión, inversiones o inauguraciones. También es empatía, respeto y saber leer el momento. Suspender o aplazar este acto no habría supuesto ningún perjuicio para la ciudad, pero sí habría enviado un mensaje claro de humanidad y solidaridad con las víctimas de Adamuz y con un país entero de luto.

Una vez más, el afán de protagonismo y autobombo ha pesado más que el respeto institucional. Y cuando eso ocurre, no es el alcalde quien queda en evidencia, sino la imagen de la institución que representa.

Hermes TV Vigo

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